Explore "Las guerras de los judíos" by Flavio Josefo on Textopian. Read with annotations and highlights.
Teniendo Vespasiano deseo y determinación de venir contra Galilea, partió de Ptolemaida con las jornadas ordenadas a su gente, según tienen por costumbre los romanos. Mandó que la gente de socorro, que venía algo menos armada que la otra, y todos los ballesteros, se adelantasen por refrenar y detener a los enemigos que salían a correr, y para que mirasen muy bien los lugares buenos y cómodos para poner sus asechanzas y celadas.
Seguíalos luego parte de la gente de a pie romana y parte de la caballería; luego sucedían diez hombres de cada compañía, los cuales traían sus armas y la medida que habían de tomar para asentar su campo; seguían después los que allanan las calles, los malos pasos y asperidades de los caminos, cortan las selvas cuando les impiden, por que no se canse el ejército con la dificultad del camino; después vienen sus cargas y las de los regidores que a él están sujetos, y por guarda de éstos ordenó con ellos muchos de a caballo. Después de todo esto venía él; traía consigo la gente más escogida, así de a pie como de a caballo, y además acompañábale también el escuadrón de su gente: de cada compañía tenía escogidos para su servicio ciento veinte caballeros; tras éstos venían los que traían los otros instrumentos para combatir las ciudades, las máquinas y cosas necesarias para ello; luego seguían los regidores y los tribunos señalados a cada compañía, rodeados de soldados muy escogidos. Venía también la bandera del Águila, y con ella juntas otras muchas, la cual manda a todas las otras porque es reina de todas las aves, y es la más esforzada; piensan en verla que es una señal y buen agüero de la victoria y de su potencia contra cuantos salen a pelear.