CAPÍTULO 4
PARTE VII
De una pelea o revuelta que los judíos tuvieran entre sí el día de la fiesta del pan cenceño
CAPÍTULO 4Visible text2 paragraphs
Habiendo aflojado algún poco la fuerza y guerra que por de fuera se hacía, luego se levantó otra adentro de la ciudad. Y llegando ya el día de los panes cenceños, que era el catorcená del mes de abril, porque en este tiempo piensan todos los judíos que fueron librados de Egipto, Eleazar, con sus compañeros y parcialidad, quiso abrir la puerta; deseaba que algunos del pueblo entrasen, los cuales querían adorar en el templo. Juan quiso cubrir sus engaños y asechanzas bajo nombre y cubierta del día de la fiesta, y mandó que viniesen algunos de los suyos, de los que menos fuesen conocidos, con las armas escondidas bajo sus vestidos, gente mala y muy impura, para ocupar y alzarse con el templo; éstos, después que hubieron entrado, echando sus vestidos, parecieron presto muy armados.
Había con esto gran muchedumbre de gente y gran ruido junto al templo: el pueblo, que estaba muy ajeno de toda sedición y revuelta, pensaba que eran puestas asechanzas a todos ellos; pero los zelotes pensaban ser solamente puestas por ellos.
