Las guerras de los judíos coverCAPÍTULO 16
CAPÍTULO 16

PARTE VII

Del sacrilegio que se hacía en el templo, del número de muertos en la ciudad, y de la gran hambre que dentro padecían

CAPÍTULO 16Visible text2 paragraphs
No habiendo ya qué robar en el pueblo, Juan se puso a hacer sacrilegios y dar saco al templo, y hurtó muchas cosas de las que habían presentado, y muchos vasos de los necesarios para el servicio y honra divina, muchas copas, tazas y mesas, y aun tampoco dejó de tomar aquellos jarros que Augusto César, emperador, había presentado.
Los emperadores romanos habían siempre honrado mucho el templo, y habían presentado muchos ornamentos, y entonces un natural judío los destruía y sacaba: decía a sus compañeros, sin miedo alguno, que debían usar mal de las cosas sagradas, y que los que guerrean por la honra de Dios y por la del templo, debían ser alimentados y mantenidos con las riquezas que él tenía, y que, por tanto, les era cosa muy lícita derramar el aceite que los sacerdotes para sus sacrificios guardaban y conservaban, tomar el vino sagrado; por lo cual lo repartió entre toda su gente, v ellos se untaban v bebían de él sin algún acatamiento.