Explore "Las guerras de los judíos" by Flavio Josefo on Textopian. Read with annotations and highlights.
Otra vez le fue principio de revuelta Antíoco, llamado también Dionisio, hermano de Demetrio, pero el postrero de aquellos que tenían a Seleuco por principio y autor de su linaje. Porque temiendo a éste, el cual había echado y vencido a los árabes en la guerra, hizo un foso muy grande alrededor de Antipátrida en todo el espacio que hay allí cercano a los montes, y entre las riberas de Jope; y delante del foso edificó un muro muy alto y unas torres de madera, para defender la entrada; pero no pudo detener con todo esto a Antíoco. Porque quemadas las torres, y habiendo henchido los fosos, pasó con su ejército; y menospreciando la venganza, de la cual debía usar con aquel que le había prohibido la entrada, luego siguió la empresa contra los árabes.
El rey de éstos apartáse a parte más cómoda para su gente; Pero luego volvió a la pelea con hasta número de diez mil hombres, y acometió la gente de Antíoco sin darle tiempo para pensar en ello ni aparejarse. Y trabada una valerosa batalla, mientras Antíoco estaba salvo, su ejército permanecía resistiendo, aunque los árabes p9co a poco lo despedazasen y acabasen. Pero después que éste fue muerto, porque socorriendo a los vencidos no temía los peligros, todos huyeron, muriendo la mayor parte de ellos peleando y huyendo. Los demás, habiendo venido a parar al lugar de Caná, todos murieron de hambre, excepto muy pocos. De aquí los damascenos, enojados con Ptolomeo, hijo de Mineo, júntanse con Areto, y hácenlo rey de Siria Celes: el cual, habiendo hecho guerra con Judea, después de haber vencido en la batalla a Alejandro, hizo partido con él y retiróse.