Explore "Las guerras de los judíos" by Flavio Josefo on Textopian. Read with annotations and highlights.
Habiéndose César apoderado de Roma y de todas las cosas, después de haber huido el Senado y Pompeyo de la otra parte del mar Jonio, librando de la cárcel a Aristóbulo, enviólo con diligencia con dos compañías a Siria, pensando que fácilmente podría sujetar a ella y a los lugares vecinos de Judea; pero la esperanza de César y la alegría de Aristóbulo fué anticipada con la envidia. Porque muerto con ponzoña por los amigos de Pompeyo, estuvo sin sepultura en su misma patria algún tiempo, y guardaban el cuerpo del muerto embalsamado con miel, hasta tanto que Antonio proveyó que fuese sepultado por los judíos en los sepulcros reales. Fué también muerto su hijo Alejandro, y mandado descabezar por Escipión en Antioquía, según letras de Pompeyo, habiéndose primero examinado su causa públicamente sobre todo lo que había cometido contra los romanos.
Ptolomeo, hijo de Mineo, que tenía asiento en Calcidia, bajo del monte Líbano, prendiendo a sus propios hermanos, envió a su hijo Filipión a Ascalona que los detuviese e hiciese recoger; y él, sacando a Antígono del poder de la mujer de Aristóbulo, y a sus hermanas también, lleválas a su padre. Y enamorándose de la menor de ellas, cásase con ella; por lo cual fué después muerto por su padre. Porque Ptolomeo, después de muerto el hijo, tomó por mujer a Alejandra; y por causa de este parentesco y afinidad, miraba por sus hermanos con mayor cuidado.