Las guerras de los judíos by Flavio Josefo

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En el mismo tiempo, Antígono, hijo de Aristóbulo, habiendo venido a César, fué causa que Antipatro ganase gran honra y mayor opinión de la que él pensaba alcanzar. Porque habiéndose de quejar de la muerte de su padre, muerto con ponzoña por la enemistad de Pompeyo, según lo que se podía juzgar, y debiendo acusar a Escipión de la crueldad que había usado contra su hermano, sin mezclar alguna señal de su envidia con casos tan miserables, acusaba a Hircano y a Antipatro, porque lo echaban injustamente de su propio lugar y patria, y hacían muchas injurias a su gente, y que no habían ayudado ni socorrido a César estando en Egipto, por amistad, sino por temor de la discordia antigua, y por ser perdonados por haber favorecido a Pompeyo. A estas cosas, Antipatro, quitados sus vestidos, mostraba las muchas llagas y heridas que había recibido, y dijo no serle necesario mostrar con palabras el amor y la fidelidad que había guardado con César, pues tenía por manifiesto testigo su cuerpo, que claramente lo mostraba, y que antes se maravillaba él mucho del grande atrevimiento de Antígono, que siendo enemigo de los romanos e hijo de otro enemigo huido de su poder, deseando perturbar las cosas, no menos que había hecho su padre con sediciosas revueltas, osase parecer y acusar a otros delante del príncipe de los romanos e intentase de alcanzar algún bien, debiéndose contentar con ver que lo dejaban con vida. Por ue ahora no deseaba bienes, por estar pobre, sino para judíos aquellos que se los hubiesen dado.

Cuando César hubo oído estas cosas, juzgó por más digno del pontificado a Hircano; pero dejó después escoger a Amtipatro la dignidad que quisiese. Este, dejándolo todo en poder de aquel que se lo entregaba, fué declarado procurador de toda Judea, y además de esto impetró que le dejasen renovar y edificar otra vez los muros de su patria, que habían sido derribados. Estas honras mandó César que fuesen pintadas en tablas de metal, y puestas en el Capitolio, por dejar a Antipatro y a sus descendientes memoria de su virtud.

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