Las guerras de los judíos by Flavio Josefo

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Muerto Cayo por maldad y traición, después de haber imperado tres años y seis meses, fué hecho, por el ejército que estaba en Roma, emperador Claudio. Todo el Senado, por relación de los cónsules de aquel año, Septimio, Saturnino y Pomponio Segundo, mandó que las tres compañías que estaban en la ciudad tuviesen cargo de guardarla, y juntáronse todos los senadores en el Capitolio, y por la crueldad de Cayo determinaban hacer la guerra a Claudio, porque querían que el imperio fuese regido por los principales, y que fuesen elegidos, como antes, los mejores para que fuesen emperadores.

En este medio vino Agripa, y como fuese llamado por el Senado, que se juntase en Consejo, y por el César, que le ayudase en su ejército, por servirse de él en lo que sucediese y le fuese necesario, viendo Agripa que Claudio con su poder era ya César, juntáse con él; el César lo envió luego por embajador al Senado, por que mostrase su determinación y propósito, diciendo que lo habían elegido los soldados contra su voluntad, y lo habían llevado consigo, y que fuera cosa injusta dejar la afición que todos le tenían y desecharla, porque si no la recibiera, no se tenía por seguro, diciendo que le bastará esto para moverle envidia, haber sido llamado para reinar, y no haberlo querido aceptar, y que estaba aparejado para administrar el imperio, no como tirano, mas como benigno y clemente príncipe, porque bastante le era a él la honra del nombre, y que dejando todo lo demás al parecer de todos, si él de su natural no era modesto, tenía ejemplo para serlo y para refrenar su poder, viendo la muerte de Cayo.

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