Vida de Don Quijote y Sancho

Explore "Vida de Don Quijote y Sancho" by Miguel de Unamuno on Textopian. Read with annotations and highlights.

En tales pláticas iban cuando _descubrieron treinta o cuarenta molinos que hay en aquel campo_. Y Don Quijote los tomó por desaforados gigantes, y sin hacer caso de Sancho, encomendóse de todo corazón a su señora Dulcinea, y arremetió a ellos, dando otra vez con su cuerpo en tierra.

Tenía razón el Caballero: el miedo y sólo el miedo le hacía a Sancho y nos hace a los demás, simples mortales, ver molinos de viento en los desaforados gigantes que siembran mal por la tierra. Aquellos molinos molían pan, y de ese pan comían hombres endurecidos en la ceguera. Hoy no se nos aparecen ya como molinos, sino como locomotoras, dínamos, turbinas, buques de vapor, automóviles, telégrafos con hilos o sin ellos, ametralladoras y herramientas de ovariotomía, pero conspiran al mismo daño. El miedo y sólo el miedo sanchopancesco nos inspira el culto y veneración al vapor y a la electricidad; el miedo y sólo el miedo sanchopancesco nos hace caer de hinojos ante los desaforados gigantes de la mecánica y la química, implorando de ellos misericordia. Y al fin rendirá el género humano su espíritu agotado de cansancio y de hastío al pie de una colosal fábrica de elixir de larga vida. Y el molido Don Quijote vivirá, porque buscó la salud dentro de sí y se atrevió a arremeter a los molinos.

Reading navigation