Sobre el fascismo by Antonio Gramsci — Read

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La doctrina de Karl Marx ha demostrado incluso últimamente su fecundidad y su eterna juventud ofreciendo un contenido lógico al programa de los más encarnizados, adversarios del partido socialista, a los nacionalistas. Corradini saquea a Marx, después de haberlo vituperado. Transporta de la clase a la nación los principios, las constataciones, las críticas del estudioso de Treveris; habla de naciones proletarias en lucha contra naciones capitalistas, de naciones jóvenes que deben sustituir, para la evolución de la historia mundial, a las naciones decrépitas. Y encuentra que esta lucha se explica en la guerra, se afirma en la conquista de los mercados, en la subordinación económica y militar de todas las naciones a una sola, a aquella que, a través del sacrificio de su sangre y de su bienestar inmediato, ha demostrado ser la elegida, la digna.

Por esto Corradini no se opone, al menos de palabra, a la lucha de clases. "Suprimir la lucha de clases -dice- es lo mismo que suprimir la guerra. No es posible. Ambas son vitales, la una dentro de las naciones, la otra fuera. Sirven para mover y reabastecer de material humano fresco, clases, naciones, al mundo". Pero este saqueo de las ideas marxistas para fines nacionalistas tiene el inconveniente de todas las adaptaciones arbitrarias; carece de una base histórica, no se apoya en ninguna experiencia tradicional. Por lo cual desde el punto de vista de la lógica formal los razonamientos de Corradini no tienen fallas, pero pierden todo su valor cuando pretenden convertirse en norma de vida, conciencia de un deber. La historia no tiene ejemplos de uno igual a uno; esta igualdad es una fórmula matemática, no constatación de relación entre dos realidades afirmadas en el pasado o actuales. Fulano es igual sólo a sí mismo, y eso algunas veces; no Fulano niño igual a Fulano hombre adulto. Y así también la clase no es igual a la nación y por lo tanto no puede tener las mismas leyes. Tanto es así que después de afirmar el principio, el mismo Corradini pone tales limitaciones que acaba, sin darse cuenta, por arruinar toda su construcción. Afirma que es preciso enseñar al proletariado el máximo respeto por la producción.

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