Explore "Sobre el fascismo" by Antonio Gramsci on Textopian. Read with annotations and highlights.
15. El fascismo, como movimiento de reacción armada que se propone el objetivo de disgregar y desorganizar a la clase obrera para inmovilizarla, entra en el cuadro de la política tradicional de las clases dirigentes italianas, y en la lucha del capitalismo contra la clase obrera. Por esta razón es favorecido en sus orígenes, en su organización y en su camino indistintamente por todos los viejos grupos dirigentes, aunque preferentemente por los agrarios, los cuales sienten más amenazadora la presión de la plebe rural. Socialmente, sin embargo, el fascismo tiene su base en la pequeña burguesía urbana y en una nueva burguesía agraria surgida de una transformación de la propiedad rural en algunas regiones (fenómenos de capitalismo agrario en Emilia, origen de una categoría de intermediarios campesinos, "bolsas de la tierra", nuevos repartos de terrenos). Este hecho, y el hecho de haber encontrado una unidad ideológica y organizativa en las formaciones militares en las que revive la tradición de la guerra (arditismo) y que sirven para la guerrilla contra los trabajadores, permiten al fascismo concebir y llevar a cabo un plan de conquista del Estado en contraposición a las viejas capas dirigentes. Es absurdo hablar de revolución. Las nuevas categorías que se agrupan en torno al fascismo tienen, por su origen, una homogeneidad y una mentalidad común de "capitalismo naciente". Esto explica cómo es posible la lucha contra los hombres políticos del pasado y cómo es que pueden justificarla con una construcción ideológica contraria a las teorías tradicionales de Estado y de sus relaciones con los ciudadanos. En sustancia el fascismo modifica el programa de conservación y de reacción que siempre dominó la política italiana, solamente por una forma diferente de concebir el proceso de unificación de las fuerzas reaccionarias. Sustituye la táctica de los acuerdos y los compromisos con el propósito de realizar una unidad orgánica de todas las fuerzas de la burguesía y un solo organismo político bajo el control de una central única que debería dirigir al mismo tiempo el partido, el gobierno y el Estado. Este propósito corresponde a la voluntad de resistir a fondo cualquier ataque revolucionario, lo que permite al fascismo obtener la adhesión de la parte más decididamente reaccionaria de la burguesía industrial y de los agrarios.
16. El método fascista de defensa del orden, de la propiedad y del Estado es, más aún que el sistema tradicional de los compromisos y de la política de izquierda, disgregador de la solidaridad social y de sus superestructuras políticas. Las reacciones que provoca deben ser examinadas en relación a su aplicación tanto en el campo económico como en el campo político.