Explore "Sobre el fascismo" by Antonio Gramsci on Textopian. Read with annotations and highlights.
Los cambios son desastrosos, la autoridad del Estado (burgués) se derrumba, tos apetitos perversos y las pasiones facciosas ya no conocen límites: es preciso salvar a Italia, es preciso salvar la colectividad, es preciso salvar al pueblo que es notoriamente superior a las categorías, a las capas, a los partidos, a las clases.
La Stampa toca angustiosamente las campanas a rebato. El escritor de sus editoriales, generalmente melancólico con matices de sublime ternura, se Ka vuelto decididamente lúgubre. Ha olvidado la sabia advertencia que desde las mismas columnas de la Stampa impartía Bergeret[1] a la necia indiscreción de los periodistas autibolcheviques: "¡Por favor, no bagan tener lombrices a los niños y a los boticarios! "; el escritor toca a rebato las campanas para impresionar a la clase obrera, para hacer tener lombrices a los proletarios; está convencido de que los obreros no son espiritualmente superiores al nivel de los boticarios y de los niños y cree poder convencerlos de que se arrodillen humildemente a los pies del Salvador: Giovanni Giolitti, martillo de los nuevos ricos, de la masonería y del fascio.