Explore "Sobre el fascismo" by Antonio Gramsci on Textopian. Read with annotations and highlights.
¿Hasta dónde llegan los límites de la legalidad? ¿Cuándo dejan éstos de ser respetados? Ciertamente, es difícil fijar un límite, dado el carácter bastante elástico que adopta el concepto de legalidad. Para cada gobierno, todo aquello que se manifiesta en el terreno de la acción contra él sobrepasa los límites de la legalidad. Sin embargo, puede decirse que la legalidad está determinada por los intereses de la clase que detenta el poder en cada sociedad. En la sociedad capitalista la legalidad está representada por los intereses de la clase burguesa. Cuando una acción tiende a afectar en cualquier forma a la propiedad privada y las ganancias que se derivan de ésta, esta acción se vuelve inmediatamente ilegal. Esto sucede en sustancia. En el aspecto formal la legalidad se presenta un poco diferente. Habiendo la burguesía, una vez conquistado el poder, concedido igual derecho de voto al patrón y a su asalariado, aparentemente la legalidad ha ido adquiriendo el aspecto de un conjunto de normas libremente reconocidas por todas las partes de un agregado social. Lo que ha sucedido luego es que se ha confundido la sustancia con la forma y así ha surgido la ideología liberal-democrática. En ésta, todos pueden expresar libremente su pensamiento a través del voto. A esto se reduce, a la larga, la legalidad formal en el Estado burgués: al ejercicio del voto. La conquista del sufragio por las masas populares pareció a los ojos de los ingenuos ideólogos de la democracia liberal la conquista decisiva para el progreso social de la humanidad. No se tomó en cuenta que la legalidad tenía dos caras: una interna, la sustancial; otra externa, la formal.
Confundiendo estas dos caras, los ideólogos de la democracia liberal han engañado durante varios años a las grandes masas populares, haciéndoles creer que el sufragio les permitiría liberarse de todas las cadenas que las sujetaban. Desgraciadamente, no sólo los miopes afirmadores de la democracia liberal creyeron en esta ilusión. Mucha gente que se decía y se dice marxista creyó que la emancipación de la clase proletaria debía realizarse a través del ejercicio soberano de la conquista del sufragio. Algunos imprudentes utilizaron incluso el nombre de Engels para justificar esta creencia. Pero la realidad ha destruido todas estas ilusiones. La realidad ha demostrado de la forma más evidente que la legalidad es una sola y existe hasta el punto en que concuerda con los intereses de la clase dominante, es decir, en la sociedad capitalista, con los intereses de la clase patronal. En realidad, especialmente la experiencia que hemos vivido en estos últimos tiempos contiene muchas e importantes enseñanzas.