Luchana by Benito Pérez Galdós — Read

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Arreció en el curso del día el temporal, sin que su violencia estorbara a las valientes tropas isabelinas para lanzarse a la pelea.

Desde el camastro donde yacía en la casa de Jado, daba Espartero las órdenes de ataque, previa la distribución de fuerzas en una y otra orilla, para operar concertadamente contra Luchana. La brigada Mayol, que se hallaba en Sestao, pasó el Galindo por el puente que habían construido los ingleses, y ocupó las alturas de Rentegui y la Torre de la Cuarentena frente a la desembocadura del Azúa. Y en tanto, inutilizado por el temporal el puente de barcas sobre el Nervión, pasaron este, en lanchones custodiados por las trincaduras de guerra, ocho compañías de cazadores, dos del primer regimiento de la Guardia, dos de Soria, dos de Borbón, una de Zaragoza y otra del 4.º de Ligeros, y fuerza de Ingenieros y Artillería. En la travesía penosa, los pobres soldados coreaban la furibunda cantata del temporal con sus exclamaciones de ciego entusiasmo. Los zurriagazos de granizo con que les castigaba la Naturaleza, les embravecía más. ¡Bonita ocasión para proclamar la Libertad y declararse dispuestos a horrendo sacrificio por tan voluble Diosa, que los infelices no habían visto nunca, ni sabían cómo era!. Desembarcados en la orilla derecha, se apresuraron a entrar en calor marchando contra el maldecido puente. La división del Barón de Meer, que había pasado el día batiéndose en las riberas del Azúa, reanudó sus ataques con más brío al verse reforzada; los cazadores se abalanzaron sobre el puente sin encomendarse a Dios ni al diablo, y no era floja temeridad la de aquellos locos, porque los carlistas habían cortado un tramo, y armado poderosas baterías por la otra parte, con cuyos fuegos y la fusilería incansable podrían abrasar a los mismos ángeles que se acercaran. Pocos ejemplos de arrojo personal que al de aquella noche puedan compararse ofrecerá seguramente la Historia militar del mundo; y por mucho que el narrador apure los resortes del lenguaje para describirlo, siempre ha de resultar como un combate fabuloso entre fingidos héroes de la Mitología o la Leyenda.

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