Explore "Esa sangre" by Mariano Azuela on Textopian. Read with annotations and highlights.
ENTRÓ regocijado pensando en el gran gusto que iba a dar a Refugito con el resultado de sus gestiones; pero, viéndole la cara, exclamó: -¿Llorando?. ¿Qué te pasa?. Colocó la caja de cartón sobre unos huacales y tomó el telegrama que Refugito le mostró como respuesta.
-¡No es posible! Si estaba bueno y sano y. Sólo había leído el primer renglón, pero al recorrer los siguientes cambió bruscamente de cara y de tono: -¡Mentira! No contestes.