Explore "Esa sangre" by Mariano Azuela on Textopian. Read with annotations and highlights.
EL CORAZÓN de San Francisquito estaba encerrado en el portal: la botica, el hotel y la cantina.
En un extremo, el más cercano a la parroquia, los ventrudos jarrones de agua de color, el botamen alemán en marfil y oro, el reloj -un león que asusta a los muchachos guiñando los ojos- al fondo y contra el muro, los dependientes con sus largos sacos de dril abotonados, y la clientela desconsolada y aburrida de ver matracas y almireces.