Explore "Por un cabello" by José López Portillo y Rojas on Textopian. Read with annotations and highlights.
Era Leonor mujer encantadora, graciosa, sencilla, leal y apasionada. Hermoso cuerpo el suyo, más bien alto que bajo; tez fresca y color de rosa; ojos de dulce mirar, cariñosos y sonrientes: nariz un poco remangada y de ventanillas ligeramente abiertas; boca no muy pequeña, pero de labios frescos y dentadura limpia y sana; y el todo como velado y envuelto en una suntuosa cabellera rizada, finísima de color castaño. Franca, alegre y decidora, su conversación era una delicia, un verdadero manjar de los dioses; tanto que, cuantos la conocían, andaban afanosos en solicitud de su trato, y cuando se miraban cerca de ella, olvidaban preocupaciones y congoja al conjuro de sus bien concertadas frases y palabras. No tenía más defecto -si es que merece nombre tal la virtud llevada a la exageración-, que el de querer demasiado a su marido.
Isidro, el joven que había tenido la buena fortuna de casarse con ella, poseía cualidades sobresalientes, y un físico bastante atractivo; pero no hasta el grado que su enamorada consorte lo creía. Porque, a juicio de Leonor, no había mujer que no estuviese prendada de él, por lo cual desconfiaba de sus amigas, y no las tenía todas consigo cuando le veía con sus parientas. Las solteras la alarmaban; temía las artimañas de las casadas; parecíanle peligrosas las jóvenes; y respecto a las viejas, abrigaba opiniones muy poco favorables.