Explore "La orgía perpetua, Flaubert y Madame Bovary" by Mario Vargas Llosa on Textopian. Read with annotations and highlights.
La lectura del enorme manuscrito -la primera Tentation duplica las páginas de la definitiva- tuvo como escenario el dormitorio y el cuarto de trabajo de Gustave y se llevó a cabo según una puesta en escena y un horario estrictos. Quedó acordado, desde un principio, que Bouilhet y Du Camp no harían comentarios hasta el final. La ceremonia duró cuatro jornadas, cada una dividida en dos sesiones de lectura de cuatro horas: de mediodía a cuatro de la tarde y de ocho a doce de la noche. El único lector era Gustave, quien «modulaba, cantaba, salmodiaba» su texto mientras Bouilhet y Du Camp escuchaban silenciosos, cambiando a veces una rápida mirada. El primer día, antes de iniciar la lectura, en un arranque de euforia, Gustave agitó el manuscrito en el aire: «¡Si no dan gritos de entusiasmo, nada puede conmoverlos! ». Madame Flaubert no asistía a las sesiones, pero merodeaba por el pasillo, inquieta, y, a veces, sin poder contenerse, llamaba aparte a Louis y a Maxime: «¿Y? ».
Ellos respondían con evasivas. Pero, a solas, los dos amigos decidieron ser sinceros con Flaubert. Hasta entonces, tenían una falsa idea del libro; imaginaban un monólogo del eremita refiriendo sus experiencias o una novela histórica sobre el cristianismo de los tiempos heroicos. Esas ocho horas diarias de lectura quedaron grabadas en la memoria de Maxime como algo «penoso». A la medianoche del cuarto día, Gustave lee la última frase y, sin duda ronco, da un golpe en la mesa: «Bueno, les toca a ustedes. Díganme francamente lo que piensan». Quien pronuncia el fallo es Louis Bouilhet, un tímido que, según Du Camp, podía ser implacable cuando se trataba de literatura: «Nuestra opinión es que debes echarlo al fuego y no volver a hablar jamás de eso». Flaubert reacciona como un animal herido. Todo el resto de la noche los amigos discuten, Gustave defendiendo su libro, Louis y Maxime criticándolo. Finalmente, Flaubert se rinde: «Quizá tengan razón.