Explore "La orgía perpetua, Flaubert y Madame Bovary" by Mario Vargas Llosa on Textopian. Read with annotations and highlights.
Mi impresión es que las líneas generales de la anécdota son ciertas y que los detalles han sido coloreados o inventados. La única fuente del episodio es Maxime Du Camp, quien lo consigna en las memorias que publicó cuando Madame Flaubert, Gustave y Bouilhet estaban muertos. [8] El testimonio de Du Camp es considerado dudoso por críticos y biógrafos, pues les parece que, tal como intuyó Madame Flaubert, Maxime tuvo celos de su amigo: hizo o aprobó los cortes a Madame Bovary de La Revue de Varis, declaró frustrada L'Éducation sentimentale y recomendó también decenas de supresiones, y, muerto Gustave, esbozó de él una imagen pérfida en la que, por un lado, rebaja su talento, y, por otro, aparece él, gracias a sus sugerencias y críticas, como responsable de los aciertos literarios de Flaubert. La verdad es que no me convence totalmente este criterio.
Maxime Du Camp, polígrafo mediocre que obtuvo todo lo que ambicionó -éxito social y literario, condecoraciones, la Academia- difícilmente pudo entender la actitud de Flaubert frente a su vocación, y menos todavía apreciar su genio. Es probable que, en el fondo, sus opiniones dijeran sinceramente lo que sentía por Flaubert: un amistoso desdén, una deferencia paternal hacia el amigo que, pese a sus esfuerzos (y quizá debido a la epilepsia, como escribió), nunca consiguió, como él, «triunfar» en la búsqueda de la popularidad, los honores y el poder. Maxime quedaría sorprendido, sin la menor duda, si supiera que ahora su presencia en la literatura se debe sólo a que fue amigo de Gustave, salvo para los pocos especialistas que lo mencionan como precursor del futurismo por unos poemas que compuso cantando el progreso, la ciudad y la máquina.