Explore "La orgía perpetua, Flaubert y Madame Bovary" by Mario Vargas Llosa on Textopian. Read with annotations and highlights.
La primordial es la correspondencia con Louise Colet. Se habían conocido e iniciado sus amores en 1846, pero rompieron en 1848. Afortunadamente, se reconciliaron pocos días después del regreso de Oriente de Gustave, y en las cartas de éste a Louise -un mínimo de dos semanales, a menudo tres y hasta cuatro- se puede seguir casi día a día la hechura de la novela. Las de Louise a Gustave fueron quemadas por la sobrina Caroline por contener «demasiados horrores», con lo cual la nefasta pariente se ganó para siempre el odio de todos los adictos. Las cartas a Louise cesan en abril de 1854, por la disputa definitiva entre los amantes. Desde entonces, la fuente principal son las cartas de Flaubert a Louis Bouilhet, quien residía en esa época en París.
En esos cinco años Gustave también escribe de cuando en cuando a su amigo de infancia Ernest Chevalier, a Du Camp (con quien la amistad se había enfriado y de quien, a medida que el oportunismo literario de Maxime resulta más notorio, Flaubert se expresa con más sarcasmo en sus cartas a Louise), y, alguna vez, aunque a ellos sin mencionarles su trabajo, a Victor Hugo y a Maurice Schlésinger. Esta parte de la Correspondance -tres de los trece volúmenes de la edición Conard- tiene un interés comparable al de las mejores novelas de Flaubert. Son, de un lado, cartas de una extraordinaria riqueza literaria y anecdótica: escritas a vuela pluma, contienen las opiniones políticas, artísticas y sociales de Flaubert, sus juicios y prejuicios sobre la gente que iba conociendo o recordando, los altibajos emocionales que el trabajo le producía.