La orgía perpetua, Flaubert y Madame Bovary

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Las interrupciones fueron mínimas y yo calculo que, sumados, los días que dejó de trabajar no significan sino la décima parte del total. Así, en 1851, poco después de iniciado el libro, viajó por unos días a Londres, acompañando a su madre y a su sobrina, a una Exposición internacional. Ese mismo año, entre noviembre y diciembre, estuvo tres semanas en París, donde fue testigo y casi víctima del golpe de estado del 2 de diciembre por el que Louis Bonaparte se entronizó Emperador. En verano de 1853 pasó con su familia un mes de vacaciones en Trouville, en el que no trabajó ya que, animal de costumbres, sólo podía escribir en su propia querencia. Las otras interrupciones son cortas. Sus relaciones con Louise no le quitaban mucho tiempo, pues él impuso un régimen sui generis: cada tres meses, hacía un viaje a Mantés, donde ella venía a reunirse con él; pasaban juntos unas horas en el albergue o, a lo más, una noche.

A veces, estos rápidos encuentros trimestrales tenían lugar en París; Flaubert no permanecía allí sino dos o tres días. No deja de ser notable que, pese a haber consentido años esta disciplina, los biógrafos acusen a Louise Colet de dominante y difícil; la verdad es que, si eran amantes, Louise fue una mujer bastante comprensiva para aceptar el sistema amoroso, casi exclusivamente epistolar, de Gustave. La critican también porque fue infiel; son más papistas que el Papa: en sus cartas se ve lo poco que preocupaba a Flaubert este problema, ya que, incluso, algunas veces aconsejó a Louise que se mostrara más complaciente con sus admiradores.

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