Explore "Santiago-ficción" by Arturo Robsy on Textopian. Read with annotations and highlights.
Santiago, el Santo, también llamado Jacobo y Jaime, según los gustos, contemplaba desde una nube del Paraíso a su homónimo terrestre, pecador impenitente y lejos de cualquier arrepentimiento.
Al principio, Santiago (¡Santiago y Cierra España! El Santiago Matamoros de la batalla de Clavijo) veía con buenos ojos los dislates de su patrocinado, pues el santo conocía bien el interior del juerguista y sabía que era un hombre cabal que, eso sí, necesitaba desfogarse una vez al año.