Explore "El desconocido de Vinci" by Ernesto Sábato on Textopian. Read with annotations and highlights.
Pocas palabras tan falaces como el verbo conocer, cuando a los seres humanos se refiere. Pululan los conocidos en la vida cotidiana, pero hasta el más transparente en ellos puede asombrarnos y hasta aterrarnos con los abismos y monstruos de sus sueños. ¿Qué podríamos esperar de un genio, qué infinitamente lo sobrepasa en sus virtudes y defectos?
Leonardo era apuesto, vestía con refinados terciopelos, le gustaba conversar en las reuniones -«fu nel parlare eloquentissimo»-, esgrimía de modo eximio el florete y, al menos en su juventud extravagante, era presuntuoso y se complacía en asombrar a la corte con sus espectáculos.