Explore "Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe" by Octavio Paz on Textopian. Read with annotations and highlights.
La descripción que he hecho de la sociedad novohispana dista de ser completa. Mi intención, por lo demás, es más modesta; no me propongo trazar un cuadro histórico sino, como necesaria introducción a la vida y la obra de sor Juana Inés de la Cruz, dar una idea del mundo en que nació, vivió y escribió. He mencionado el carácter dependiente del reino de Nueva España, el latifundismo y mercantilismo de su régimen económico y el patrimonialismo de su sistema político. Los historiadores que se han ocupado de este período de nuestra historia omiten o se detienen apenas en otro elemento no menos determinante, sobre todo en el caso de sor Juana: la corte virreinal. Nueva España fue una típica sociedad de corte. Muchas de las observaciones que recientemente se han hecho sobre esta institución son perfectamente aplicables a las dos cortes americanas, la de México y la de Lima.
No es posible tratar este asunto aquí pero, de paso, señalo que las dos únicas naciones hispanoamericanas que tuvieron una corte fueron asimismo las únicas que poseían, antes de la llegada de los europeos, regímenes políticos centralizados. La imagen de Nueva España como un reino dependiente, patrimonialista, pluralista y acentuadamente mercantilista, en cuyas estructuras económicas convivían el latifundio y el ejido, las corporaciones y los gérmenes capitalistas, es a todas luces insuficiente. La corte, centro y cúspide de la sociedad, hace inteligible a esta imagen y le da sentido. La corte no sólo tuvo una influencia decisiva en la vida política y administrativa sino que fue el modelo de la vida social. Sin la corte no podemos comprender ni la vida ni la obra de sor Juana; no sólo vivió en ella durante su primera juventud sino que su vida puede verse como la historia de sus relaciones, a un tiempo íntimas, frágiles e inestables, con el palacio virreinal.