Explore "Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe" by Octavio Paz on Textopian. Read with annotations and highlights.
Las formas poéticas se parecen a las plantas: unas son oriundas del suelo en que crecen y otras son el resultado de injertos y trasplantes. El soneto y la terza rima son españoles por naturalización; el romance y el villancico por nacimiento. Este último, según Navarro Tomás, viene de las cantigas de estribillo galaico-portuguesas, derivadas a su vez del zéjel mozárabe. Desde el periodo medieval hasta el contemporáneo, la fortuna poética del villancico ha sido extraordinaria, con la sola y corta excepción de estos últimos años.
Debido al escaso interés que han mostrado los poetas jóvenes por las formas tradicionales y por la prosodia y la métrica -desdichada secuela de la poética vanguardista- apenas si se escriben hoy romances, villancicos o cosantes. Es grave: la poesía, arte verbal, es palabra rítmica que se dice y se oye. Un poeta sordo es un corredor cojo. En cambio, Lorca, Gorostiza, Alberti, Gerardo Diego, Molinari y otros poetas de esa generación, en España y en América, cultivaron con brillo las formas tradicionales. Esos poetas nos enseñaron que la novedad no está reñida con la tradición. Incluso podría agregarse que la verdadera originalidad es, siempre, un regreso al principio: el arte es un continuo recomienzo.