Descripción Colonial, Libro Segundo

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Prosiguiendo la tierra adentro el Visorrey con su campo, lo asentó en cierta parte cómoda, de donde nombrando por capitan á Francisco Barrasa, su camarero, le mandó escogiese cincuenta hombres en todo el ejército, y con ellos fuese á un pueblo del curaca Marucare, que dijimos haber salido á la cibdad de La Plata con Mosquera, pero el Visorrey le dió licencia para volverse á su tierra.

Antes que pasase más adelante, se me podria preguntar por qué el Visorrey no quiso recebir el consejo de los vaquianos. A esto respondo lo que oí á un personaje con quien el Virrey tractaba lo íntimo de su corazon, que era el padre fray García de Toledo: el Virrey se persuadió á que viendo los Chiriguanas la pujanza con que entraba él propio en persona, y que por ninguna via se podian huir de sus manos, se le habian de venir á entregar sin tomar armas; que no se pudiesen huir, era como demostracion, porque "los de" Vitupue habian de caer en las manos de don Gabriel, general del campo; si "huían" á Santa Cruz, en las de don Diego de Mendoza, á quien mandó saliese hasta tal puesto con sesenta soldados y algunos amigos indios, cual lo hizo; si la tierra adentro, habian de dar en los Tobas, que dijimos ser gigantes y enemigos capitales de los Chiriguanas; persuadido con estas conjeturas no hizo caso de los buenos consejos; digo tambien que la gloria de la conquista de los Chiriguanas se la quiso atribuir á sí y á los suyos, y no á los capitanes y soldados viejos, como la del Inga, porque al mismo padre fray García oí decir que si los chapetones no fueran á ella, no se hiciera el efecto que se hizo, porque éstos se echaron el rio abajo, pidieron y sacaron al Inga y á sus capitanes.

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