Explore "Descripción Colonial, Libro Segundo" by Reginaldo de Lizárraga on Textopian. Read with annotations and highlights.
Viendo, pues, el Visorrey su poca salud, y lo que el licenciado Recalde le aconsejaba era lo justo, bueno y sancto, y el riesgo qu'el reino corria, determinó mandar se diese la vuelta al Perú, ya todo el campo muerto de hambre, y los que más la padecian eran los pobres indios, los cuales si encontraban con algunas sillas se comian los cordobanes y guarniciones; los más se aventuraban á salir á este reino, y salieron algunos; vi un indio en la cibdad de La Plata, del repartimiento del capitan Hernando de Zárate, que á su ventura se atrevió á salir y llegó á la cibdad, y fuese derecho á casa de su amo, donde á la sazon estábamos dos religiosos; doña Luisa, mujer del capitan don Fernando, cuando le vió compadecióse grandemente y todos nos compadecimos; regalóle, acaricióle, mandó que le diesen de comer; no parecia sino la estatua de la muerte, en los puros cueros y en los huesos; al cual preguntándole el estado de los nuestros, dijo lo que habemos referido.
Preguntámosle más: ¿cuántos Chiriguanas traian en colleras? lleváronlas Chichas de acá. Respondió estas palabras: Ni solo una uña de chiriguana traen los cristianos.