Descripción Colonial, Libro Segundo

Explore "Descripción Colonial, Libro Segundo" by Reginaldo de Lizárraga on Textopian. Read with annotations and highlights.

El Almirante, viéndose solo en alta mar, púsose mar al través para ver si algun navio de los nuestros parecia, y en particular el del capitan Manrique, el cual á hora de media dia llegó donde estábamos, á quien el Almirante mandó no se desabrazase de nuestro navio, y habido consejo pareció se debia ir al puerto en busca del General para seguir su órden, y no le hallando en la mar, cuatro leguas antes de entrar en el puerto despachó el Almirante á un criado suyo con el maestre del navio, llamado Andrés Gomez, dándole relacion de lo que pasaba, y no entraria en el puerto hasta ver su mandamiento, porque no sabia del General; recebido este despacho, el Marqués le mandó se volviese al puerto, y dentro de tres dias se aderezase y proveyese de todo lo necesario, y con título de General, con el navio del capitan Manrique, se partiese luego y siguiese al enemigo hasta Inglaterra, y la conducta de capitan general se la enviaria al puerto. Con este recado nos volvimos al puerto, á donde aun no habia entrado la Capitana, no poco tristes, porque á seis velas se nos habia el enemigo ido; la culpa ya dije fueron nuestros pecados y soberbia, y el que aconsejó aquella noche viniésemos el bordo de tierra; no la tiene el General, porque no sabe de bordos de mar ni de tierra, ni marear velas; sabe gobernar un ejército entero, sabe pelear y mandar pelear, y sabe acudir á la sangre ilustrísima de donde desciende. Porque pasó así: recebida por el Almirante la respuesta del Marqués, me enseñó la carta y le dice: Señor, esto no habrá efecto, porque el General no desembarcará en tierra hasta verse con el enemigo y traerlo rendido, ó morir en la demanda, y cuando el Marqués le quitare el cargo, irá por soldado, porque á su ser y honra no le conviene otra cosa; y así fué, porque surto en el puerto y sabido lo que el Marqués proveia, no quiso salir del navio, sino fué un domingo á oir misa, y luego se volvió á embarcar, y finalmente, viendo el Marqués que el General no queria dejar de ir en busca del enemigo con el oficio, ó como soldado, le mandó seguir al luterano tomando la nao Almiranta por capitana, y á la galizabra por Almiranta, en que se embarcase el Almirante. El cual pareciéndole se le hacia agravio, porque la galizabra es navio pequeño, y apenas cabian en él sus hijos, que llevaba dos mancebos de buenas esperanzas y pensamientos, como lo mostraron visto el enemigo, ni sus criados, pidió le diesen la Capitana en que meterse, la cual á su costa aderezaria, pues el daño no era tanto ni de tantos dias, donde serviria como lo habia hecho, y habria lugar para su casa y criados y los demás hijosdalgo y caballeros que se le habian allegado; en esto se pasaron algunos dias, pocos, y no concediéndosele lo que pedia, pareció no satisfacia á su honra, y se le agraviaba (y si era agravio ó no, no es de mio juzgarlo), se quedó y con él los caballeros y hijosdalgo que á su mesa sustentaba muy cumplidamente, y los religiosos que con él íbamos tambien nos quedamos.

Reading navigation