Explore "Descripción Colonial, Libro Segundo" by Reginaldo de Lizárraga on Textopian. Read with annotations and highlights.
Excusándose don Alonso de Carvajal porque no le daban, ó su navio, ó la Capitana, como habemos dicho, el Marqués nombró por almirante á Lorenzo de Heredia, hijodalgo, nacido en la cibdad de Huánuco, hombre de brio y buenas partes, dándole la galizabra, y en ella por capitan al mismo que la ha traido y nombramos arriba, gran enemigo de ingleses, sin temor alguno dellos, por haberse visto muchas veces en la mar del Norte y peleado con ellos, y haber hecho muchas y muy buenas suertes, que á esta sazon ya tenia dado á la galizabra y tomádole el agua, donde se metieron los soldados necesarios; el General, con la brevedad posible, con solos dos navios muy bien aderezados y con soldados pagados; de los demás caballeros hijosdalgo que la primera vez á su costa fueron, pocos ó ningunos admitió; partió del puerto del Callao, y llegando á la playa de Trujillo halla allí al piloto Alonso Bueno, que unos dicen el enemigo le echó en tierra, otros que de noche se lanzó á la mar, y nadando se escapó; recibiólo el General en la Capitana, y fuese con él; llegó al cabo de San Francisco, ó un poco más abajo, antes que el enemigo atravesase para Tierra Firme; descubriéndolo la galizabra aferró con él, y la Capitana, queriendo darla favor, aferró tambien con la galizabra y la nao enemiga; peleó valientemente con los enemigos, de los cuales murieron más que los nuestros, y desaferrándose pelearon hasta que la noche los despartió, á cañonazos; los ingleses se espantaban viendo cuán buen artilleria era la nuestra, porque les pasaban de claro en claro el navio.
Otro dia de mañana tornan los nuestros á ver al enemigo (que fué necio, conociendo la ventaja de nuestra parte, aquella noche no mudar derrota y escaparse); torna la galizabra aferrar con él y á pelear, pero desaferrándose la nao enemiga dispara una pieza de artilleria y da con el mástil mayor de nuestra galizabra en el agua; luego tocóle un clarin como cantando victoria; mas nuestro capitan Leiva de Lizárraga no por eso desmayó, y llegándosele el General le dijo se recogiese á un puerto allí cercano, para se reparar; respondió no tenia necesidad, porque con medio mástil seguiría al enemigo, y le rendiria, y replicándole el General que con qué velas, dijo: de las orejas mías haré velas para seguirle; llegó la noche y despartiéronse; otro dia de mañana tornan á ver al enemigo, al cual ya faltaba la gente, porque viendo los nuestros que las velas aquella noche no las habian renovado ni cosido, que estaban hechas arneros de las balas de nuestra artilleria, conocieron que ya no tenia gente y le habian muerto mucha; con esto vanse nuestros navios para el enemigo, y quiso Dios que disparando la galizabra una pieza da en la triza de la vela mayor y échala en el suelo; de la Capitana se dispara otra, que se llevó tres ó cuatro soldados, apercebidos para en aferrando ponerse fuego y quemarse á ellos y á los nuestros. Entonces el cosario inglés levantó una banderilla en que confesó rendirse; entraron los nuestros dentro, saquearon lo que pudieron y alegres con la victoria, preso y rendido el enemigo, fuese á Tierra Firme al puerto de Panamá, á donde rehizo las quiebras de los navios. Subcedió esta victoria dia de Nuestra Señora de la Visitacion, 2 de Julio del año de 94, como dijimos; luego despachó el General un caballero de los criados del Marqués con la nueva de la victoria; llegó á Los Reyes en breve, porque saltando en tierra, y caminando de dia y de noche, mudando caballos, "fué" en menos de 25 dias, á las 10 de la noche. El Marqués á aquella hora avisó á la iglesia mayor y monasterios repicasen las campanas, y saliendo de su casa, acompañado de toda la cibdad, á caballo, anduvo las estaciones por los monasterios dando gracias á Nuestro Señor por la victoria, y tan á poca costa de los nuestros.