Explore "Descripción Colonial, Libro Segundo" by Reginaldo de Lizárraga on Textopian. Read with annotations and highlights.
De la cibdad de Esteco á Santiago del Estero ponen cincuenta leguas, todas despobladas, á lo menos las cuarenta, porque á diez leguas della llegamos á dos poblezuelos de indios. Esta cibdad es la cabeza de la gobernacion y del obispado; es pueblo grande y de muchos indios; al tiempo de su conquista poblados á la ribera del rio, como los demás de la cibdad del Estero; ya se van consumiendo por sus borracheras. Son los indios desta provincia muy holgazanes de su natural; en los rios hallan mucho pescado, de que se sustentan: sábalos, armados y otros; saben muy bien nadar, y péscanlos desta manera, como lo he visto: échanse al agua (los rios, como no tienen ni una piedra, corren llanísimos) ceñidos una soga á la cintura; están gran rato debajo del agua y salen arriba con seis, ocho y más pescados colgando de la cintura; débenlos tomar en algunas cuevas, y teniendo tanto pescado, no se les da mucho por otros mantenimientos; son borrachos como los demás, y peores; hacen chicha de algarroba, que es fortísima y hedionda; borrachos, son fáciles á tomar las armas unos contra otros, y cuando no, sacan su pie y fléchanselo.
Son grandes ladrones; todos caminan con sus arcos y flechas, así por miedo de los tigres como porque salen indios á saltear, y por quitar una manta ó camiseta á un caminante no temen flecharle; los arcos no son grandes; las flechas, á proporcion; pelean casi desnudos. En toda esta tierra y llanuras hay cantidad de avestruces; son pardos y grandes, á cuya causa no vuelan, pero á vuelapie, con una ala, corren ligerísimamente; con todo eso los cazan con galgos, porque con un espolon que tienen en el encuentro del ala, cuando van huyendo se hieren en el pecho y desangran. Cuando el galgo viene cerca, levanta el ala que llevaba caida, y dejan caer la levantada; viran como carabela á la bolina á otro bordo, dejando el galgo burlado. Hay tambien liebres, mayores que las nuestras; son pardas, no corren mucho. Es providencia de Dios ver los nidos de los pájaros en los árboles; cuélganlos de una rama más ó menos gruesa, como es el pájaro mayor ó menor, y en contorno del nido engieren muchas espinas; no parecen sino erizos, y un agujero á una parte por donde el pájaro entra ó á dormir ó á sus huevos, y esto con el instinto natural que les dió naturaleza para librarse á sí y á sus hijuelos de las culebras. Es toda esta provincia abundantísima de miel y buena, la cual sacan á Potosí en cueros; es abundante de trigo, maíz y algodon, cuando no se les yela; siémbranlo como cosa importante, es la riqueza de la tierra; con ello se hace mucho lienzo de algodon, tan ancho como holanda, uno más delgado que otro, y cantidad de pávilo, medias de puncto, alpargates, sobrecamas y sobremesas, y otras cosas por las cuales de Potosí les traen reales. Críase en esta provincia la grana de cochinilla muy fina, con que tiñen el hilo para labrar el algodon. Es abundante de todo género de ganado de lo nuestro, en particular vacuno, de donde los años pasados, porque en Potosí ó provincia de los Charcas iba faltando, lo vi sacar, y se vendia muy bien, y bueyes de arada, y se vendia la yunta á sesenta pesos. Caballos solíanse sacar muy buenos; ya se ha perdido la casta y cria, por descuido de los dueños, de tal manera que es refran recibido en toda la provincia de Los Charcas: de hombres y caballos de Tucumán, no hay que fiar; tanto puede la mala fama.