Explore "Descripción Colonial, Libro Segundo" by Reginaldo de Lizárraga on Textopian. Read with annotations and highlights.
El Visorrey don Francisco de Toledo, hecha la informacion, fué deteniendo á los indios Chiriguanas, sin dejarles volver á sus tierras, lo cual ellos sintiendo determinaron de huirse; esto fué descubierto, y el Visorrey mandó que de una casa que les habia dado, un poco apartada del pueblo, en la parroquia de San Sebastian, se mudasen á otra dentro del pueblo, donde se tuviese un poco de más recaudo con ellos, y si se huyesen luego fuese sabido; subcedió, pues, así, que venida una noche muy tempestuosa, como las suele hacer en aquella cibdad y en toda la provincia, se huyeron todos los que habian quedado, y entre ellos Baltasarillo y el Chiriguana llamado Inga Condorillo. Sabido en casa del Visorrey por sus criados, antes que amaneciese dispiertan al Visorrey, á quien ni en aquella hora ni en otra, como durmiese, se atrevian á despertar, y dícenle: ¡Oh! señor, los Chiriguanas se han huido; entonces díceles: No me quede ninguno de vosotros en casa que no los vaya siguiendo y me los traya; sale la voz por el pueblo, de donde algunos de los criados del Visorrey y otros de la ciudad, con sus vestidos negros, sin esperar á más, toman sus caballos, y aun los ajenos, que hallaban á las puertas de sus amos, y sin más detenerse, unos por una parte y camino, otros por otra é por otro camino, se parten en busca de los Chiriguanas, sin saber el camino que llevaban; dióse aviso luego á los chacareros de los valles por donde necesario habian de pasar, y á los que á las riberas de los rios tenian sus haciendas, que velasen é procurasen haberlos á las manos. Prendieron al Baltasarillo y á otros tres, que trujeron al Visorrey. El Inga Condorillo con los demás aportó al valle do Oroneota, donde hay un poblezuelo pequeño de los indios llamados Churumatas; en el paso estaban un mulato con dos indios, á donde llegando el Inga Condorillo con sus compañeros, con un cuchillo carnicero hirió al mulato, que luego huyó, y luego acometen á los indios, hiérenlos á ambos, al uno de muerte, de que dentro de breves dias murió; al otro más livianamente, con lo cual se escaparon hasta hoy, de suerte que lo que yo dije salió verdad; pero primero que saliese andaba como corrido, sin atreverme á hablar, ni haber quien se atreviese de los pocos que conmigo concordaban y sentian, aunque despues que los recogieron á la cibdad, algunos libremente decian su parecer.