Explore "La Madre Naturaleza" by Emilia Pardo Bazán on Textopian. Read with annotations and highlights.
¡Bueno venía el Motín aquella mañana; bueno, bueno! La caricatura, de las más chistosas; como que representaba a don Antonio con una lira, coronado de rosas y rodeado de angelitos; y luego, en la sección de sueltos picantes, cada hazaña de los parroquidermos y clericerontes. Aquello sí que era ponerles las peras a cuarto. ¡Habrase visto sinvergüenzas! ¡Pues apenas andarían ellos desbocados si no hubiese un Motín encargado de velar por la moral pública y delatar inexorablemente todas las picardigüelas de la gente negra! ¡Si con Motín y todo… !
Juncal se regodeaba, partiéndose de risa o pegando en la mesa puñetazos de indignación, según lo requería el caso; pero tan divertido y absorto en la lectura, que no hizo caso del perrillo acostado a sus pies cuando ladró anunciando que venía alguien. En efecto entró Catuxa, frescachona y vertiendo satisfacción al preguntar a su marido: