Explore "La garduña de Sevilla y anzuelo de las bolsas" by Alonso de Castillo Solórzano on Textopian. Read with annotations and highlights.
Sigue Crispín disponiendo los medios para robar á Rufina; se vale para ello de su compañero Jaime, que se enamora de ella
Salió el mentido caballero de donde estaba, mostrando en el rostro alegría de haberse escapado de quien le buscaba, y con agradecidas razones comenzó á ponderar el favor que le había hecho la viuda. Ella, que se iba prendando de él mientras le veía, significó que si como su deseo era de servirle lo pudiera ejecutar, que allí fuera servido, mas que aguardase á su padre, que ella acabaría con él que por lo menos aquella noche no le permitiese salir de allí.