CANTO 15
PARTE 3: Paraíso
Canto decimoquinto
CANTO 15Visible text2 paragraphs
La benigna voluntad, en la que se manifiesta siempre el amor cuyas aspiraciones son rectas, como la codicia se manifiesta en la voluntad inicua, impuso silencio a aquella dulce armonía e hizo reposar las santas cuerdas que por la diestra de Dios están templadas. ¿Cómo se habían de hacer sordas a súplicas justas aquellas substancias, que, para infundirme el deseo de dirigirles alguna pregunta, estuvieron acordes en callarse? Justo es que se lamente sin tregua el que, por amor a cosas que no pueden durar eternamente, se desprende de aquel amor. Como en noche serena discurre acá o allá por el cielo tranquilo y puro un repentino fuego, atrayendo las miradas hasta entonces indiferentes, y parecido a una estrella que cambia de sitio, sólo que ninguna desaparece de la parte donde aquél se enciende y dura poco, así desde el extremo del brazo derecho al pie de la cruz se corrió un astro de la constelación que aquí resplandece; pero el diamante no se separó de su ángulo, sino que siguió la faja luminosa, asemejándose a una luz que pasa por detrás del alabastro. No menos afectuosa que aquel espíritu se mostró la sombra de Anquises cuando reconoció a su hijo en los Campos
Elíseos, si hemos de dar crédito a nuestro mayor Poeta.
