CANTO 23
PARTE 3: Paraíso
Canto vigesimotercero
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Como el ave que, habiendo reposado entre la predilecta enramada junto al nido de sus dulces hijuelos, durante la noche ocultadora de las cosas, y deseando ver tan caros objetos y hallar el sustento para nutrirlos, cuyo penoso trabajo soporta placentera, se adelanta al día, y antes de rayar el alba sube a la cima del abierto follaje, y fijamente mira, esperando con ardoroso anhelo la salida del Sol, así estaba mi
Dama, en pie y atenta, vuelto el rostro hacia la región del cielo bajo la cual se muestra el Sol menos presuroso; y en tanto yo, viéndola suspensa y ansiosa, permanecí como el que anhelante querría otra cosa, pero se calma con la esperanza de obtenerla. Poco intervalo medió entre ambos momentos, es decir, entre el de mi expectativa y el de ver de un instante a otro iluminarse más el cielo. Y Beatriz dijo: -He ahí la legión del triunfo de Cristo, y todo el fruto recogido de la rotación de estas esferas.
