La Divina comedia coverCANTO 32
CANTO 32

PARTE 3: Paraíso

Canto trigesimosegundo

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Atento a su dicha, aquel contemplador asumió espontáneamente en sí el cargo de maestro y empezó por estas santas palabras: -La herida que María restañó y curó fué abierta y enconada por aquella mujer tan hermosa que está a sus pies. Debajo de ésta, en el orden que forman los terceros puestos, se sientan, como ves, Raquel y
Beatriz. Sara, Rebeca, Judith, y la bisabuela del Cantor que en medio del dolor producido por su falta dijo "Miserere mei," puedes verlas sucederse de grado en grado, descendiendo, a medida que en la rosa te las voy nombrando de hoja en hoja. Y desde la séptima grada para abajo, como desde la más alta a la misma grada, se suceden las Hebreas, dividiendo todas las hojas de la flor; porque aquéllas son como un recto muro, que comparte los sagrados escalones, según como se fijó en Cristo la mirada de la fe.