Romance de la Guardia Civil española

Romance de la Guardia Civil española

El poema describe la llegada nocturna de la Guardia Civil a una ciudad de gitanos. Los guardias cabalgan en caballos negros, con herraduras negras y capas manchadas de tinta y cera; llevan calaveras de plomo que por eso no lloran y almas de charol, y avanzan jorobados y nocturnos por la carretera imponiendo silencios de goma oscura y miedos de fina arena, ocultando en la cabeza una vaga astronomía de pistolas inconcretas. Se presenta luego la ciudad de los gitanos, con banderas en las esquinas, la luna y la calabaza, guindas en conserva y torres de canela, llamada ciudad de dolor y almizcle. Al llegar la noche, los gitanos forjan en sus fraguas soles y flechas; un caballo malherido llama a todas las puertas y gallos de vidrio cantan por Jerez de la Frontera, mientras el viento desnudo recorre la esquina de la sorpresa. La Virgen y San José, que han perdido sus castañuelas, buscan a los gitanos para recuperarlas. La Virgen viste traje de alcaldesa de papel de chocolate con collares de almendras, y San José mueve los brazos bajo una capa de seda. Detrás va Pedro Domecq con tres sultanes de Persia. La media luna sueña un éxtasis de cigüeña, estandartes y faroles invaden las azoteas, y en los espejos sollozan bailarinas sin caderas, entre agua y sombra por Jerez de la Frontera. Se advierte a la ciudad que apague sus luces verdes porque viene la benemérita, y se pide que quede lejos del mar, sin peines para sus crenchas. La Guardia Civil avanza de dos en fondo hacia la ciudad en fiesta; un rumor de siemprevivas invade las cartucheras y el cielo se les antoja una vitrina de espuelas. La ciudad, libre de miedo, multiplicaba sus puertas, y cuarenta guardias civiles entran a saco por ellas. Los relojes se paran y el coñac de las botellas se disfraza de noviembre para no infundir sospechas. Se levanta un vuelo de gritos largos en las veletas; los sables cortan las brisas que los cascos atropellan. Por las calles de penumbra huyen las gitanas viejas con los caballos dormidos y las orzas de moneda, y por las calles empinadas suben las capas siniestras dejando remolinos de tijeras. En el Portal de Belén se congregan los gitanos; San José, lleno de heridas, amortaja a una doncella, mientras tercos fusiles agudos suenan toda la noche y la Virgen cura a los niños con salivilla de estrella. La Guardia Civil avanza sembrando hogueras donde se quema, joven y desnuda, la imaginación. Rosa la de los Camborios gime sentada en su puerta con sus dos pechos cortados puestos en una bandeja, y otras muchachas corren perseguidas por sus trenzas en un aire donde estallan rosas de pólvora negra. Cuando todos los tejados son ya surcos en la tierra, el alba mece sus hombros en un largo perfil de piedra. La Guardia Civil se aleja de la ciudad de los gitanos por un túnel de silencio, mientras las llamas la cercan. El poema cierra preguntando quién vio esa ciudad y no la recuerda, y pidiendo que la busquen en la frente del hablante, como un juego de luna y arena.

By Federico García Lorca · First published 1928 · Genre: Ballad, Social Protest Poetry, Surrealism · 994 palabras

Primeras líneas

_A Juan Guerrero._ Cónsul general de la poesía.

Los caballos negros son. / Las herraduras son negras. / Sobre las capas relucen / manchas de tinta y de cera. / Tienen, por eso no lloran, / de plomo las calaveras. / Con el alma de charol / vienen por la carretera. / Jorobados y nocturnos, / por donde animan ordenan / silencios de goma oscura / y miedos de fina arena. / Pasan, si quieren pasar, / y ocultan en la cabeza / una vaga astronomía / de pistolas inconcretas.

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represión · gitanos · Guardia Civil · violencia · brutalidad · miedo · muerte · noche · Jerez de la Frontera · Andalucía · romance · épica

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