Explore "Las herencias ocultas" by Carlos Monsiváis on Textopian. Read with annotations and highlights.
El radical Ramírez, el romántico Ramírez. Al político que pronostica lúcidamente la nueva religión del capitalismo lo estremece la ausencia de romances de amor. Nuestro contemporáneo deja de serlo, y el hombre que en público confiesa su falta de confesión, en las crónicas y, sobre todo, en los poemas, rehúsa la modernidad, el progreso, el culto de la civilización.
Según este radical, la religiosidad válida y entrañable, al lado de la patriótica, es la del amor. Entonces, y con la excepción del escéptico Antonio Plaza, es impensable descreer del amor, sentimiento que consolida el ardor ciudadano, temperamento donde se funda la vida hogareña y la continuidad del impulso civilizatorio. Versificador satírico de primer orden, ridiculizador de las cursilerías de los conservadores y los poderosos, Ramírez se acepta vulnerable a la pasión. Léase su célebre soneto de 1876: