Explore "Tormento" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
«Tengo una idea, Tormento; tengo una idea-murmuró con voz semejante a un quejido. Te la diré, y no te rías de ella. Es una idea nacida en mi soledad, criada en mi tristeza, y por tanto te parecerá un poco salvaje. Es que como no hay remedio para mí en esta sociedad, como soy menos fuerte que mis pasiones y he tomado en tan grandísimo horror mi estado, se me ha venido a las mientes poner tierra, pero mucha tierra, entre mi persona y este país y se me ha ocurrido dar con mis huesos allá en lo último del mundo, en una isla del Asia, o bien en la California o en alguna colonia inglesa. Hay tierras hermosas por allá, tierras que son paraísos, donde todo es inocencia de costumbres y verdadera igualdad; tierras sin historia, chica, donde a nadie se le pregunta lo que piensa; campos feraces, donde hay cada cosecha que tiembla el misterio; tierras patriarcales, sociedades que empiezan y que se parecen a las que nos pinta la Biblia. Sueño con romper por todo y marcharme allá, olvidando lo que he sido y matando de raíz el gran error de mi vida, que es haberme metido donde no me llamaban y haber engañado a la sociedad y a Dios, poniéndome una máscara para hacer el bu a la gente».
Al oír esto, relámpago de alegría brilló en los ojos de Tormento, que en aquel propósito de emigrar veía solución fácil al terrible problema que entorpecía su vida y su porvenir. Mas pronto se trocó su alegría en repugnancia, cuando Polo añadió esto: