Explore "Macunaíma" by Mário de Andrade on Textopian. Read with annotations and highlights.
En cierta ocasión los cuatro iban siguiendo un camino entre las matas y ya penaban de tanta sed lejos de los esteros y de las lagunas. No había ni siquiera ombú por el barrio y Vei, la Sol, deshilachándose entre el follaje guasqueaba sin parada el lomo de los andariegos. Sudaban como en una brujería de payés en la que todos se hubieran embadurnado el cuerpo con aceite de piquiá. Marchaban. De repente, Macunaíma se paró rasgando el silencio de la noche con un gesto enorme de alerta. Los otros se quedaron engarrotados. No se escuchaba nada, pero Macunaíma bisbiseó:
-Hay algo.