Explore "El tirano de la aldea" by José María de Pereda on Textopian. Read with annotations and highlights.
Cándidos hay todavía que creen que existe sobre la tierra algún / rinconcillo donde es posible la paz del espíritu, y, como consecuencia / inmediata, el perfecto equilibrio de los humores.[3]
Las grandes pasiones, los choques infinitos de los múltiples elementos / y encontradas tendencias que constituyen la vida social en los grandes / centros de población, aturden al hombre pacífico y sedentario.