Explore "Un joven distinguido" by José María de Pereda on Textopian. Read with annotations and highlights.
Antes de acometer el asunto principal de mi empresa de hoy, hagamos / un poco de prólogo por el interior de la ciudad. Éntrome por la / calle de San Francisco. ¡Vulgo, vulgo todo! Modistillas, horteras, / traficantes que van y vienen, y algunas señoras cursis. Aquellos / tres chicos con humos de elegantes van á querer arrimarse á mí. Haré / que no los veo, poniéndome á mirar esta vidriera. Ya pasaron. / Me carga esta gente por lo pegajosa que es. No sé por qué se les / figura que el darle á uno billete para el Círculo, ó para los bailes / de campo, les autoriza para tomarse ciertas libertades. Todos los / que pasan á mi lado me miran. Dirán para sus adentros: «¡Qué chico / tan elegante y tan distinguido! Ése es de Madrid.». porque se nos / conoce á la legua. Se me figura que por más allá de San Francisco / viene algo que no es vulgo. ¡Oh, fortuna! son las de Cascajares. Bien / decía yo que ese aire no era de por acá. Voy á saludarlas. -- Á los / pies de ustedes. -- Perfectamente, gracias. -- Pues por aquí matando / el aburrimiento. -- Lo comprendo sin que ustedes me lo digan. -- Ni / tampoco sociedad. -- Qué quieren ustedes, les falta _chic_. -- También / yo, en cuanto se marchen las amigas del Sardinero. -- Creo que van / primero á Ontaneda. -- Y Pilar erisipela. -- ¡Qué maliciosas son / ustedes! . -- Y Manolo, ¿dónde anda? . -- Entonces le veré en el / Sardinero. -- Á los pies de ustedes.
¡Qué amables, qué discretas y qué distinguidas! Pues tampoco yo he / sido rana. ¡Aquello de la erisipela lo dije con una travesura y un / retintín! . Á estos gomosos provincianos quisiera yo ver tiroteándose / con las señoras del gran mundo. ¿Qué idea tendrán de él aquí? ¡Pobre / gente!