Explore "Un joven distinguido" by José María de Pereda on Textopian. Read with annotations and highlights.
No me digan á mí (_enfrente del espejo y en ropas menores_) que / aquellos hombres de anchas espaldas y robusto pecho, que gastaban / gabanes de acero y pantalones de hierro colado, eran el tipo de la / belleza varonil. Serían, todo lo más, forzudos; pero ¿elegantes? . / ¡bah! . Hay que desengañarse: es mucho más hermosa la juventud de / ahora. ¿Qué hay que pedir á esta pierna larga y delgada, como / un mimbre? ¿á este brazo descarnado y suelto, como si no tuviera / coyunturas? ¿y á este talle que se cimbrea? ¿y á este pescuezo de / cisne? . ¡Si no fuera por esta pícara nuez! Pero se me ha corregido / mucho, y á la hora menos pensada desaparece por completo. De todas / maneras, la cubriré con la barba. cuando la tenga. Y en verdad que / sentiré tenerla, porque con ella perderá el cutis su frescura: ¡cuidado / si es fresco y sonrosado mi cutis! ¡Si estuviera la cara un poco más / llena de carnes y fueran los dientes algo más blancos y menudos! . / porque con estos ojos rasgados, este bigotillo de seda y este pelo / negro echado hacia atrás. ¡Qué hermosa frente tengo! . Y eso que no / es muy ancha. Bien. Ahora el traje _amelí_ de _negligé_. ¡Qué bien / cae el pantalón sobre los pies! Me gustan estas campanas tan anchas, / porque tapan los juanetes. ¡Pícaros juanetes! ¿Por qué he de tener / yo juanetes como un hombre vulgar? . No sé si me ponga el sombrero / de paja á la marinera, ó el de fieltro. Como es por la tarde. Me / decido por el de paja.
No viste tanto, pero me va muy bien. Ahora / los guantes de piel de Suecia, el bastón de espino ruso. y á la / calle. Vaya antes una mirada general. ¡Intachable! . ¡Cómo se / nos conoce en el aire á los chicos distinguidos! . ¡Por cierto / que estos provincianos de Santander tienen un afán de arrimarse á / uno! . y luego serán capaces de quejarse si se les da un desaire. / Pues no me hace gracia esta corbata: no juega bien con el traje. La / cambiaré. Afortunadamente tengo en qué escoger. Papá se propuso sin / duda que en esta primera salida mía á provincias dejara yo el pabellón / bien puesto, y nada me ha escaseado. Corresponderé, papaíto, á tus / propósitos, y la fama te dirá luego quién es tu hijo. Así están más / en armonía los colores; y hasta las puntas sueltas dicen mejor á este / traje que el nudo armado. Probablemente me estarán esperando en el / Sardinero Casa-Vieja, Monteoscuro, Pradoverde y Manolo Cascajares. / y hoy me hacen suma falta para que me ayuden á averiguar quién es / aquella hechicera y distinguida rubia que paseaba ayer tarde con las de / Potosí. Cuando quise acercarme á ellas para saberlo, se metieron en un / carruaje, y perdí la pista. Tres veces me miró, ¡tres! pero ¡con qué / intención! . Lo raro es que yo no la conocía hasta entonces. Acaso / ella me haya visto antes en alguna parte: esto es lo más probable. En / lo que no cabe duda es en que las de Potosí la habrán dicho quién es / papá: por consiguiente, tengo andada la mayor parte del camino, y mis / relaciones con ella son seguras. Lo siento por el desengaño que van / á llevarse mis dos conquistas del Muelle. ¡Pobres chicas! Pero ellas / se lo han querido.