A bordo del taymir coverCAPÍTULO 27
CAPÍTULO 27

LA LIBERACIÓN DEL TAYMIR

CAPÍTULO 27Visible text2 paragraphs
Tres horas después, los dos cazadores, el esquimal, el ingeniero y el señor Orloff, sentados alrededor de una mesa, sobre la cual humeaban dos patas de oso y unos bistecs, se contaban mutuamente, pero sin perder bocado, sus aventuras, tan felizmente llevadas a cabo, y discutían el medio de librar al buque de aquel maldito iceberg que lo tenía en el fondo del canal.
Cuando los dos cartuchos de dinamita no habían conmovido la base del glaciar, parecía señal de que la masa era tan enorme, que desafiaba las minas. Nadie, sin embargo, pensaba en abandonar el Taymir, que los había llevado tan cerca del Polo, aparte de que no contaban con otros medios para regresar de un sitio tan apartado.