Explore "La silla del águila" by Carlos Fuentes on Textopian. Read with annotations and highlights.
Señor Presidente, no aguanto mi emoción y mi tristeza y por eso le escribo, no sé si me atrevería a mirarlo a los ojos, usted que tantísimo dolor me ha causado y que ahora me devuelve una felicidad imposible con la que ya ni siquiera soñaba. Usted me convocó al café del puerto. Yo sabía que Tomás lo respetaba muchísimo. Cuántas veces no me repitió que usted era más que su maestro, era como su padre y como padre le aconsejó siempre ser menos bueno, más duro.
- El peor enemigo del poder es el inocente -le dijo usted a Tomás y esas palabras las tengo grabadas en el corazón, como todo lo que me dijo mi amor. Hasta ahora has sido un precandidato sumiso, como debe ser. Ahora quieres ser un reformador. Espera. No comas ansias. No madrugues a la medianoche. Haz tus reformas cuando ya estés sentado en la Silla del Águila, como lo hice yo. Aprovecha mi experiencia.