Explore "Aita Tettauen" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Al siguiente día, el sol se declaró francamente español desde las primeras horas de la mañana (15 de Enero), rasgando las nieblas y alegrando con su claridad y su lumbre así los montes y valles como los corazones. Las naves que traían la nueva División echaron anclas en la rada anchurosa. Las fragatas Blanca y Princesa de Asturias inutilizaron con pocos tiros el fuerte Martín y sus anexos militares. Los pobres moros que defendían con artillería vieja, del tiempo del Diluvio, la entrada del Río, huyeron a la desbandada, imprimiendo en el fango de las marismas la huella inequívoca de sus babuchas. Desembarcó infantería de Marina para posesionarse del Fuerte; desembarcó en la playa del Norte, entre Río Martín y Río Lil, la División del General Ríos, compuesta de ocho batallones de Línea y Cazadores y un escuadrón de Caballería; pisaron tierra sin dificultad las acémilas y todo el matalotaje de impedimenta. Continuaban llegando barcos con el nuevo tren de sitio, y copiosas remesas de provisiones para todo el Ejército. ¡Día lisonjero para España, que olvidaba las horrendas fatigas de la marcha por la costa! «¿Por qué no empezamos la guerra por aquí?» era la pregunta que todos se hacían a sí mismos y a los demás. Consolábanse con la idea de que el paso de Ceuta a Río Martín había sido un aprendizaje necesario, un ejercicio de gloria y muerte, por el cual llegaban al pie de los muros de Tetuán dotados de una fuerza invencible.
Al paso que se efectuaba el desembarco de hombres, víveres y municiones, Ros de Olano avanzaba hacia el llano; Prim le cubría la retaguardia. De lo alto de la Torre Geleli, donde el Imperio tenía su Cuartel general, se destacó gran caterva de moros a pie y a caballo; mas no contaban con las piezas rayadas que en batería mandó colocar O'Donnell en punto muy bien escogido, cubriéndolas con fuerzas de Infantería y Caballería.