Explore "Los majos de Cádiz" by Armando Palacio Valdés on Textopian. Read with annotations and highlights.
Soledad siguió á paso vivo por la calle de la Carne, que estaba á tales horas animadísima. Los faroles del municipio y las luces de los escaparates la bañaban de claridad. Discurría la gente por ella perezosamente, gozando de aquella primera hora de la noche antes de retirarse á casa. Grupos de hombres cruzaban charlando en voz alta. Las señoras iban de uno á otro escaparate paseando los ojos sobre las telas colgadas en ellos. Algunos chiquillos andrajosos los recreaban con los dulces expuestos detrás del cristal de las confiterías.
Soledad avanzaba rebujada en su mantón, con el pañuelo sobre los ojos.