Explore "Sancho Saldaña" by José de Espronceda on Textopian. Read with annotations and highlights.
¡Adiós!… exclama la encendida mora / / bañando en llanto la cadena dura, / / ¡adiós!… que siempre el corazón te adora / / aunque hiciste nacer mi desventura: / / cadalso horrible, hoguera destructora / / prepara el fanatismo a mi ternura… / / Por ti perdí mi patria y mi inocencia, / / ¡por ti pierdo la mísera existencia!… / / RAFAEL GONZÁLEZ CARVAJAL
Hay un campo fuera de Valladolid que llaman el Campo Grande, que sirve hoy de paseo a las gentes de aquella ciudad, y donde se cuentan hasta catorce edificios… o conventos, puesto que todavía a ciertas gentes les parecen pocos, por aquel dicho sin duda de que nunca lo bueno fue mucho. Pero dejando esto aparte (que a fe mía que el que quiera frailes, en España no ha de llorar por ellos), seguiremos el hilo de nuestro cuento, si es que lo tiene tan enmarañada madeja, y veremos de poner nuevamente en la escena algunas personas que probablemente no habrá olvidado el lector.