La alegría del Capitán Ribot

Explore "La alegría del Capitán Ribot" by Armando Palacio Valdés on Textopian. Read with annotations and highlights.

Ignoro qué relación tenga el agua salobre del mar con el amor; pero la experiencia me ha hecho comprender que debe de existir en aquélla alguna virtud misteriosa y estimulante. En tierra puedo alguna vez sobreponerme a mis sentimientos más vehementes y vencerlos. Una vez a bordo, soy hombre perdido. Cualquier pasioncilla insignificante toma proporciones gigantescas y en poco tiempo me derriba. Así sucedió que, proponiéndome en Valencia no hacer más caso de invitaciones halagüeñas ni volver a ponerme en mi vida delante de doña Cristina, y continuando en esta plausible determinación todo el tiempo que permanecí en Barcelona, tan pronto como me hallé a flote se desvaneció como el humo, me pareció un verdadero absurdo.

Ello fué que desde Hamburgo escribí a la casa armadora solicitando permiso de quedarme el tiempo de un viaje del barco en mi casa para arreglar asuntos de familia. Mientras duró el que estaba efectuando no pude pensar más que en la esposa de Martí. Ni aun en sueños la dejaba mi mente: cada una de sus palabras sonaba incesantemente en mis oídos, como si tuviese en mi cerebro un fonógrafo encargado de repetirlas, y estaban clavados en mi corazón todos sus gestos y ademanes. Al pasar por delante de Valencia, de regreso, la alegría de pensar que pronto iba a gozar de la vista de mi ídolo se mezclaba a un sentimiento de vergüenza y remordimiento. Temía su recibimiento desdeñoso. y temía también el afectuoso y cordial de su marido.

Reading navigation