Explore "La alegría del Capitán Ribot" by Armando Palacio Valdés on Textopian. Read with annotations and highlights.
Cuando llegamos a casa cerraba ya la noche. La familia estaba reunida en el comedor y la mesa puesta. Isabelita comía con sus primos y Retamoso y doña Clara se preparaban para marcharse sin su hija. Sabas y Castell también comían allí. Nos recibieron con alegría, y todos, exceptuando por supuesto Cristina, me saetearon a preguntas acerca de la impresión que me había causado la alquería. Mostréme entusiasmado, no tanto por cortesía como porque en realidad lo estaba. Describí con calor su encantadora situación, el gusto y esmero con que estaba cuidada, la elegancia del pabellón "Cristina" (creo que en este punto insistí demasiado) y terminé diciendo que no tendría inconveniente en vivir allí toda la vida.
-- ¿En el pabellón Cristina? -- preguntó con sonrisa irónica Castell.