Explore "El niño de la bola" by Pedro Antonio de Alarcón on Textopian. Read with annotations and highlights.
Desde aquel triste dia hasta la fecha del ruidoso lance que obligó á Manuel á salir de la Ciudad (para no regresar á ella en el espacio de ocho años, segun indicamos en el Libro Primero de la presente historia), cumplió nuestro jóven con asombrosa firmeza de carácter el vasto programa que habia concebido en el Camino de las Huertas y cuyos pormenores no creyó oportuno explicar al buen Cura de Santa María; -- programa atrevidísimo y sumamente complicado (á lo que se vió despues), que contenia tres líneas paralelas de conducta: una para consigo mismo, otra para con el público, y otra para con D. Elías y Soledad.
Respecto de sí mismo, habia resuelto trabajar, ganar dinero, conquistar su independencia, no sólo para dejar de ser gravoso á su protector, sino para ir reuniendo un pedazo de pan que ofrecer algun dia á su adorada, seguro de que ella lo aceptaria gustosísima, dejando inmediatamente á D. Elías y sus mal ganados millones por los puros goces del amor y de la virtud, únicas bases firmes y duraderas de la felicidad del alma.